PARMENIDES DE ELEA

FELIZ NAVIDAD

Publicado en General by Parmenides en Diciembre 20th, 2007

natividad_de_jesus_maria.jpg“Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirinio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuando era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón. Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño” (Lucas, 2. 1- 8)

LA MIRADA

Publicado en Opinión by Parmenides en Diciembre 20th, 2007

Querida amiga:

Jamás he pretendido faltar, ofender o juzgar a nadie. Si lo he hecho o te has sentido ofendida solo puedo pedirte disculpas. Pero eso no va a cambiar un ápice mi posición.

No voy a juzgarte, ni siquiera haré alguna alusión a tus experiencias personales, que solo tu has aludido en este blog, pero voy a exponer unas razones muy claras.

1.- Frente al dato de la existencia de unos 90.000 abortos anuales, existe otro demoledor. Los pocos asuntos que entran en los Tribunales. Solo una cosa, observemos la memoria de la Fiscalía General del Estado o del Consejo General del Poder Judicial. ¿ Crees que una actividad en la que se prodigan tanto las clínicas españolas, no generan ni una sola sospecha como para incoar un solo procedimiento? Yo no lo creo así, y eso responde solo a un motivo, hay una hipocresía legal, donde en el papel prohibimos una conducta y en la práctica se tolera y admite el aborto libre. O al menos lo era así hasta ahora. Y esto no solo ocurre en el aborto.

2.- Si, estoy convencido que el ser humano lo es desde el momento de la concepción. Que su vida es independiente de la madre y que la necesite biológicamente no le da derecho a decidir sobre ella.

Y esto es así no solo por convicciones religiosas. Si observamos hoy en día se utiliza la genética y el ADN como excusa para muchas cuestiones de carácter ético. Pero nos negamos a admitir que la carga genética está en un ser desde el momento de su concepción. Es uno y solo uno e irrepetible.

Un nasciturus, concebido o como le queramos llamar es ante todo un ser, y ahora ponedle el adjetivo que queráis, pero es un ser. Para mi es humano. No es ni mi hijo, ni una parte de mi cuerpo, ni un añadido. Por tanto no tengo ninguna capacidad de decisión sobre los mismos.

3.-Los famosos tres supuestos de despenalización del aborto son en realidad tan insignificante en la práctica real, y además me atrevo a decir que innecesario desde el punto de visto práctico, que en realidad se han convertido en una excusa para acoger el famoso peligro para la integridad psíquica .

4.-Traer a la vida a un ser humano es algo más que mis apetencias personales. Ahora me viene bien o ahora no, ahora es deseado o ahora no. El Derecho moderno enseña que en las relaciones subjetivas con los menores no existen un derecho sobre los mismos, sino un deber-función. Y si eso es así para un menor, me pregunto porqué no lo es para el concebido.

5.- Y por último, si, soy cristiano y católico, creo que es un mandato divino el llevar a término un embarazo y dar la vida es una continuación en la labor del Creador. Por ello a mi no me corresponde decidir lo que es mandato divino. Pero esto es un tema que a mi solo compete, y tengo ni que explicarlo ni fundarlo. Y tampoco quiero utilizarlo para echárselo en cara a nadie.

Un amigo.

Feliz Navidad

LA MIRADA

Publicado en Actualidad, Opinión by Parmenides en Diciembre 14th, 2007
¿Pero porqué los miras? Yo no los miro nunca.

Intereconomía ha elaborado un reportaje que recuerdo como pocos. Cuando unos utilizan la cámara oculta para payasos y mercachifles, camuflando el resultado como periodismo de investigación, estos locos periodistas se han introducido en un matadero. Si, matadero, digo bien, no una clínica ginecológica, no un centro de salud reproductiva, MA-TA-DE-RO.

Matadero o moritorio es como debe llamarse a esos lugares que en nuestro país florecen como setas, porque aseguran un negocio lucrativo.

Intereconomía, que a través de sus medios justo es reconocer que no se han subido al carro ahora, sino que lo llevan denunciando hace tiempo, ha logrado poner una mirada, esa que no quería poner la, ¿doctora?, sobre seres humanos indefensos, asesinados en el vientre materno y cuyo destino es una bolsa de basura o las trituradoras del Dr. Muerte.

No mirarlo es el colorario, una metáfora, un símbolo de la sociedad española actual. No lo vemos, no los miramos, pero eso no significa que no existan.

Me avergüenzo de ser de un país que teóricamente castiga estos hechos y socialmente los tolera mientras nuestros políticos lo permiten. Nos hemos convertido en el paraíso abortista. Y no diré aquello de -caiga todo el peso de la ley sobre los responsables- porque la ley aquí no pesa.

Ver el video, entrando en You Tube y buscando, aborto Intereconomía, es un ejercicio para darnos a la cara aquello que ocurre a diario y toleramos y soportamos.

Aquel a quien los responsables no quisieron mirar, gracias a Intereconomía, hoy podemos mirarlo todos.

Gracias y enhorabuena.

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ABORTO

Publicado en Actualidad, Citas, Penal by Parmenides en Diciembre 12th, 2007

El aborto es la muerte del denominado, por así decir, producto de la concepción en el vientre de la madre, producida durante cualquier momento de la etapa que va desde la fecundación (unión del óvulo con el espermatozoide) hasta el momento previo al nacimiento. No cabe duda de que la expulsión prematura y la subsiguiente muerte del feto fuera del vientre materno constituye sin duda tradicional y actualmente en el Código Penal español también un aborto a efectos penales. Se habla de aborto espontáneo cuando la muerte es producto de alguna anomalía o disfunción no prevista ni deseada por la madre; y de aborto provocado (que es lo que suele entenderse cuando se habla simplemente de aborto) cuando la muerte del producto de la concepción, en suma, es procurada de cualquier manera: doméstica, química o quirúrgica. Conviene aquí aclarar que puede existir, y de hecho existe en verdad, realmente, el llamado aborto terapéutico, que se daría en los casos en que, con fines de preservación de la salud y de la vida de la madre, se provoca clínicamente el aborto con o sin el consentimiento materno.

Los problemas que se vienen planteando sobre el discutido quid iuris? del aborto, ha constituido a éste en algo enigmático, quizás de propósito. El aborto jurídicamente no ofrece grandes problemas, pero metajurídicamente se convierte en un enigmático dédalo donde por doquier reina la confusión, desde luego y por lo general, interesada. Cada preopinante, la verdad es que no habla del aborto, sino de «arrimar el ascua a su sardina», desde luego prejurídica, ya sea por mor de finalidades políticas con una alta dosis demagógica, como se ha convertido ahora, para la captación del voto femenino. No se olvide que más de la mayoría de la población española con derecho a voto tiene esa condición, valga el dato.

Para un jurista, renuente siempre a planteamientos prejuiciosos, la cuestión metajurídica de «aborto sí-aborto no» se me presenta como algo enigmático, lo que resulta insoportable para el Derecho, y más para el Derecho Penal, que debe ser el reinado del principio de la claridad y seguridad jurídicas.

En sentido meramente biológico puede decirse que la vida no comienza, sino apenas se transmite. Todas las células vivas provienen de otras células vivas. Esa continuidad de vida es el postulado básico de la biología. Pero, esa explicación no basta porque también los espermatozoides, los óvulos o cualquier célula del organismo humano son seres vivos. Vida, hasta los animales y las plantas la tienen. Aquí no se trata de defender la vida sin más, sino algo intrínsecamente para nosotros más noble: la vida humana. El pensamiento clásico ya hablaba muy expresamente, aunque de forma un tanto expectante para encontrar una conexión con la vida, de una spes vitae -esto es, de la esperanza de la vida- y estábamos en lo cierto cuando a principio de los años 60 sosteníamos esta posición, como precisaré ut infra.

Estamos seguros de que cuando el artículo 332 del Código Penal castiga con la pena de prisión de cuatro meses a dos años o multa de ocho a veinticuatro meses la destrucción (cortar, talar, quemar, arrancar o recolectar) de «los llamados propágulos» de especies de flora, no se cuestiona su relevancia desde el punto de vista punitivo en aras de la conservación del medio ambiente. El «propágulo» se convierte así en un ente de incuestionable importancia jurídico-penal. Sin embargo, el producto de la concepción humana queda menos protegido penalmente que el «propágulo». Palabra esta última, que ni siquiera está recogida por el diccionario que utilizo, de la Real Academia de la Lengua Española edición de 1992, aunque no me he molestado en consultar posteriores. Nuestros legisladores estoy seguro de que sí lo harían. Este parangón me parece una muy significativa indecencia, siquiera sea lógica y racional.

De aquellas posturas proabortistas se deriva y se defiende que el producto de la concepción es una simple masa informe de protoplasma. De esa forma, el aborto consistiría en la mera eliminación de un parásito, de un tumor o de un amasijo de carne enquistado en el vientre materno (mero coágulo) pero embrionario, como se adjetivaba por la doctrina clásica. Esto es el regreso, en cierto sentido, al Derecho Penal romano.

El feto es una pars viscerum o simple pars ventrix de la madre, pero de la madre, y sólo de la madre. ¡Faltaría más! Que puede hacer con él lo que le venga en gana.

La embriología y la biogenética han demostrado con absoluta certeza que la vida de un nuevo ser humano comienza en el momento en que se unen el gameto masculino (espermatozoide) y el gameto femenino (óvulo). En este proceso de fusión se unen 23 cromosomas del espermatozoide paterno a los 23 cromosomas del óvulo materno. En ese mismo instante se forma una nueva célula de 46 cromosomas llamada cigoto, el cual «contiene una nueva combinación de material genético, resultando un individuo diferente tanto de los padres como de cualquier otro en el universo». Por lo tanto, a partir de la fecundación se está ya en presencia de una nueva vida humana.

Nunca antes en la historia de la Humanidad ha existido exactamente ese ser. Y nunca más volverá a existir otro ser humano exactamente igual a ese. El embrión sólo necesitará de nutrición, oxígeno y tiempo para llegar a la plena maduración de un ser humano adulto. Como bien sintetizó el Dr. Jerôme Lejeune: «Una vez concebido, un hombre es un hombre».

De suerte que ya no cabe hablar, simple y llanamente, del simple coágulo, si quiera sea embrionario. No es algo inerme ni materialmente cosificado, como se ha sostenido dialécticamente por enfervorizados abortistas. El debate prejurídico no debe conducir por el derrotero de lo que, científicamente, está claro. En todo caso, nos hallamos ante un «enigma» no jurídico-penal, sino socio-político para el ciudadano medio, es decir, para el «votante». Pero no para el jurista, y menos si es penalista.

 

Prof. Cobo del Rosal en ABC, 12 de diciembre de 2007.

 

Poco más que añadir a nuestra penosa situación legal.

VIDA Y MUERTE

Publicado en Citas, Opera, Puccini by Parmenides en Diciembre 11th, 2007

Sola, perdida,
abandonada…
en un país desolado.
¡Horror! A mi alrededor
se oscurece el cielo…
¡Ay de mí… estoy sola!
¡Desfallezco en el
profundo desierto,
cruel angustia,
ah, sola y abandonada,
yo, la desierta mujer!
¡Ah! ¡No quiero morir!
¡No! ¡No quiero morir!
Así pues todo ha acabado.
Tierra de paz
me parecía ésta…
¡Ay, mi funesta belleza
enciende nuevas iras …!
Querían separarme de él;
ahora resurge todo
mi horrible pasado
y desfila
ante mi vista
con gran claridad.
¡Ah! Se ha manchado
de sangre.
¡Ah! Todo se acabó.
Invoco ahora a la muerte
como a un asilo de paz
¡No! ¡No quiero morir…
amor, ayúdame!

OTELLO

Publicado en Citas, Opera, Verdi by Parmenides en Noviembre 29th, 2007
(…)Abría de par en par la ventana del cuarto, aún con las estrellas del invierno, y empezaba a calentar la voz con fraseos progresivos de grandes arias de amor, hasta que se soltaba a cantarla a plena voz. La expectativa diaria era que cuando daba el do de pecho le contestaba el león de Villa Borghese con un rugido de temblor de tierra (…)

Una mañana no fue el león el que le dio la réplica. El tenor inició el dueto de amor de Otello: Già nella notte densa s’estingue ogni clamor. De pronto, desde el fondo del patio, nos llegó la respuesta en una hermosa voz de soprano. El tenor prosiguió, y las dos voces cantaron el trozo completo, para solaz del vecindario que abrió las ventanas para santificar sus casas con el torrente de aquel amor irresistible. El tenor estuvo a punto de desmayarse cuando supo que su Desdémona invisible era nada menos que María Caniglia.

GARCÍA MÁRQUEZ. DOCE CUENTOS PEREGRINOS

SENTENCIA Y VERDAD

Publicado en Actualidad, Opinión by Parmenides en Noviembre 14th, 2007
 Por consiguiente, si ni todo es para todos igual al mismo tiempo y en todo momento, ni tampoco cada uno de los seres es distinto para cada individuo, es evidente que las cosas poseen un ser propio consistente. No tienen relación ni dependencia con nosotros ni se dejan arrastrar arriba y abajo por obra de nuestra imaginación, sino que son en sí y con relación a su propio ser conforme a su naturaleza

Platón. Cratilo.

Según el Presidente del Gobierno, el día de la lectura de la sentencia del 11-M quedó fijada la verdad.

Esta expresión revela la negación del conocimiento. Vaya por delante que los hechos que se declaran probados en una sentencia no tiene otro alcance que el fijar los antecedentes para ejercer el llamado Ius Puniendi del Estado. Así el art. 1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Artículo 1.

No se impondrá pena alguna por consecuencia de actos punibles cuya represión incumba a la jurisdicción ordinaria, sino de conformidad con las disposiciones del presente Código o de Leyes especiales y en virtud de sentencia dictada por Juez competente.

Nada más y nada menos.

Nada menos porque es un ejercicio fundamental para una sanción que impone un juez. Pera nada más porque en ningún lugar está escrito que las sentencias judiciales deban ser elevadas a la categoría de dogma moral y de conocimiento.

En ninguna sentencia se fija que Colón descubrió América y sin embargo esto es algo tan evidente como el teclado del ordenador que manejo.

Ocurre que en el pensamiento actual se pretende fijar la verdad por el consenso. Usted y yo nos podemos poner de acuerdo que el color rojo es verde, y así podemos permanecer felices en nuestra consensuada ignorancia, pero cuando crucemos un semáforo en ese color lo más probable es que nos llevemos un buen porrazo con el primer coche que pase.

El conocimiento y los caminos para llegar a los mismos nada tiene que ver con lo que deciden los hombres, sean particulares o poderes públicos.

Y menos aún con las sentencia judiciales.

ROSSINI

Publicado en Opera by Parmenides en Noviembre 14th, 2007

13 de noviembre, aniversario de la muerte de Rossini.

Parigi, 5 luglio 1858,

Questo e il mio testamento. In nome del Padre, del Figlio e dello Spirito Santo. Amen.

Nella certezza di dover abbandonare questa vita mortale, io mi sono determinato a fare le ultime mie disposizioni.

Alla mia morte sara impiegata la somma di due mila lire al piu per i miei funerali; il mio corpo sara seppellito dove stimera conveniente mia moglie.

Testamento de Rossini

MURALLAS DE SEVILLA

Publicado en Bizet, Opera by Parmenides en Noviembre 10th, 2007

Cerca de las murallas de Sevilla, a la taberna de mi amigo Lillas Pastia,
iré a bailar la seguidilla
y beber manzanilla

AUTOR INTELECTUAL , INDUCTOR Y AUTOR MEDIATO.

Publicado en Actualidad, Opinión, Penal, Tribunales by Parmenides en Noviembre 7th, 2007

Según una entrevista a el diario Público, el ministro Alonso mantiene que el autor intelectual no es una figura jurídica.

Que el autor directo de un delito y quien lo idea o planea pueden darse en distintas personas es algo evidente y conocido no solo desde el punto de vista jurídico, sino tambien desde el sentido común.

Esto puede darse desde la figura de la inducción y la autoría mediata, en esta última, el ejecutor, no es consciente de la comisión del delito..

Respecto a la inducción dice el Tribunal Supremo:

Son requisitos de la inducción, señalados por la jurisprudencia de esta Sala (SS. de 25-6-1985 [RJ 1985, 3049] y 12-5-1992 [RJ 1992, 3868]):

1º) Que sea anterior al hecho, puesto que ha de ser causal para la resolución de cometerlo, pudiendo también ser concomitante, como la del que en el curso de una discusión, incita a uno de los protagonistas a agredir al otro.

2º) Que sea directa, es decir, ejercida sobre una persona determinada y encaminada a la comisión de un delito, también determinado, bastando con precisar los términos generales, sin que sea necesario que lo estén los accidentes del mismo.

3º) Que sea eficaz, esto es, de suficiente entidad para mover la voluntad del inducido a cometer el delito.

4º) Que sea dolosa, aunque es suficiente el dolo eventual, y cabiendo apreciar, en el caso de la inducción, la concurrencia de un doble dolo, el de la acción inductora y el que abarca el delito a cometer; y

5º) Que el inducido o comienzo a la ejecución del delito, consumándolo o al menos entrando en la fase de tentativa, no respondiendo el inductor de los excesos del ejecutor de carácter cualitativo.

Respecto a la autoría mediata, el artículo 28.1 del Código Penal establece que “Son autores quienes realizaran el hecho por si solos, conjuntamente o por medio de otro del que se sirven como instrumento”. Contemplada en él la llamada autoría mediata, engloba todos aquéllos supuestos en que una persona, el autor mediato, se sirve de otro como instrumento para la ejecución del hecho punible, teniendo un completo dominio de hecho sobre el tercero (instrumento), donde encaja perfectamente quien da una orden ilícita a un subordinado que obra de buena fe.

Las modalidades son variadas pues, otra cosa es quien sea y como se prueba.